2

Caca

Posted by Jenso on 02:23
Hace una semana vi a una prostituta llorar en la esquina menos juguetona de su mundo, aquella esquina rutinaria por la que pasé tantas veces. Cada paso que decidí dar iba detrás de la sombra de aquel futuro que nunca se detuvo a cambiar el mundo de aquella inocente sin inocencia, mi mundo.
Aquella noche la esquina cobró vida y fue la misma luna la que deseó se acabe la velada noctámbula de lágrimas y realidad. Fue demasiado para mí tranquilidad, fue como si los sentidos perdieran sentido, como si el silencio hablara para humillarme frente a mi . Un buen monstruo de dos cabezas debe vivir para morir, pero los ojos en la nuca del momento siguiente a esa esquina no eran los de un monstruo, eran los de un curioso observador que se enamora de lo que nunca supo vivir. Todo el universo lloraba por los ojos de esa puta, una hermosa fábrica de lamentos perdía su belleza frente a mí...

No soy el mismo de hace una hora, aquel que violó las leyes de la rutina para sentarse a sentir.

La vida me cedió un asiento en un parque cualquiera con la banda sonora de los árboles y miles de preciosas hojas que nunca conocí. Sé que es voluntad de dios que no crea en él, pero sorprendentemente creí en algo al perder la mirada, algo que hipnotizó a mi subconsciente espectador a apreciar el don de lo perenne para pasar desapercibido millones de veces por segundo, en cada momento. Los buenos adjetivos y las palabras que me faltaron inventar domaban mi panorama con minuciosa perfección, ya no era tarde ni temprano, era esa hora, la hora y no tenia que ser nada más que eso.
Anhelaba la presencia de algún mortal que envidiara a mi presencia por abstraerse del aire, de la esquina ahogada por la materia más triste que un ser humano pueda producir. Saber que sigo vivo es seguir saber viviendo.

2

Ya está.

Posted by Jesús on 15:29
Me quiero suicidar ahora mismo, ya nada importa, nada devería importar (menos aun si tildo o esrcribo bien las palabras): todos deberían morir unos segundos antes que yo y luego por mi cuenta asesinarme.
Estoy harto de escribir: son sólo palabras, son mierda. Yo no pienso realmente así, yo pienso poco, pienso como un niño.

Ya no quiero escribir nunca más -por eso subí lo último que me quedaba-. Jodanse todos: lo siento: perdonen por ser una decepción.

0

Estoy convierténdome en un demente.

Posted by Jesús on 15:24
Me gusta estar despierto de madrugada: no hay ruido, luz, todo se ve más romántico, perfecto. Lima es una gran cuidad pero está llena de ruido. Vivo en Av. Caminos del Inca y no soporto el ruido de los autos, en especial porque mi cuarto está próximo a la avenida (antes, no recuerdo si ya por terminar 5to de Secunda o cuando estaba aun en la Universidad, me la pasaba muy mal y me gustaba quedarme despierto de madrugada: podía estar tranquilo, nada ni nadie perturbaba mi mente, era como dormir pero pensando. Claro que al día siguiente moría por dormir).
De madrugada puedes hacer de todo, lo que quieras: ver vídeos, cantar, ejercicios, leer, comer, masturbarte, imaginar: imaginar que has salido y te has divertido con tus amigos, imaginar que tienes enamorada, imaginar que tienes todo el tiempo del mundo para ti: es mágico no tener nada de sueño y tener toda la paz que desees: es como un lienzo en blanco que espera por ti, a por tus colores, a que le des vida: quiero hacer una fiesta de madrugada y que todos los que tratan de dormir se levanten indignados y en pijama a gritarme. Naturalmente yo no les haría caso y seguiría con la fiesta pero el único problema es que no tengo amigos a quien invitar, no solo porque tengo vergüenza de que me vean, si no que deben estar durmiendo a esta hora.
No sé qué escribir hoy: mis anteriores tres escritos fueron espontáneos, aunque no sé si sepa el correcto significado de esa palabra -que por cierto no buscare en Google porque no me interesa, es mejor pensar que tengo la razón, que mi mente lo sabe todo-. Empezaba con la hoja en blanco y empezaba a escribir, escribir, escribir. Solo paraba o para comer algo porque tengo gastritis: la odio tanto que pienso que si la evito, que si dejo de comer, ella sufrirá, que la gastritis es mi estomago que necesita comida y el mismo se infringe daño; pero yo soy más inteligente, le gano la batalla, paso de él, no le doy comida (cuando tienes gastritis -si es que es lo que yo tengo- te duele el estomago por no comer, pero si dejas de comer por muchas horas no te molesta en lo absoluto. Claro que luego tú estomago parece un volcán destruyéndose a si mismo y en mi caso tengo que comer algo lo más rápido posible: normalmente tomo leche y luego como todo lo que puedo, pero cuando la leche avanza por mi tracto alimenticio puedo sentir como me quema, como destruyo mi cuerpo por algo tan estúpido como comer. Comer no debería existir para alguien como yo, debería ser una sensación ajena a mis necesidades corporales: un dios como yo no debe comer, se limita a tomar una bebida energética con todo lo que necesita para que su cuerpo funcione correctamente; ¡no! es más, yo no debería comer: soy un dios ¿recuerdas? Tengo mayores placeres como para interesarme en comer); o para ir al baño. Mi cuarto está hecho un basurero: ropa sucia tirada por doquier, platos de comida, polvo automovilístico -es como arena pero negra, imagino que es por el humo de los autos-, olor a no sé qué diablos -huele pésimo, no sé qué diablos sucede, si es la humedad o si soy yo. Sí, eso debe ser, soy yo: apesto-, todo está desordenado, colocado de una manera tan estúpida que podría causar un accidente: un ejemplo es la guitarra de 300 dólares que está en el suelo sobre toallas y polos. Realmente está allí porque es el sitio más seguro, aunque si alguien entra y la rompe o se rompe el cráneo quedará demostrado que no lo era.
Ese cuarto, mi cuarto, es una mierda. No sé porque a veces soy tan desordenado y otras soy como un ama de casa con desordenes compulsivos de limpieza: créanme cuando digo que apenas veo una miga de pan en el suelo la recojo y paso la escoba por todo el suelo. Mi padre dice que hago esto porque no tengo orden en mi vida, es decir, porque soy un desorganizado: no se si quiere que ande con una agenda a todos lados, apuntando hasta cuando voy a usar el baño, pero en cierta manera tiene razón. A demás eso de usar agenda enserio que permite hacer mil cosas, todas bien, aunque son el invento de una sociedad subnormal (yo creo que lo hago para tratar de amortiguar mi sufrimiento, no sacar tantas conclusiones negativas sobre mí. Me digo: -si puedo mantener mi cuarto limpio tal vez mi vida mejore. Sí, eso es -pero no cambia en nada. Aunque todos me dicen que tengo el cuarto más bonito y limpio de toda la casa).
Creo que soy un genio, no sé si lo he dicho antes -espero no haberlo hecho-: no me gusta decir que soy un genio porque es imposible: un genio nace con algo especial. Uno en la vida puede aprender cosas pero es natural: estudiando se aprende, por mas difícil que sea (me rio de profesiones como doctor o físico: no disfrutan ni un puto segundo de todas las maravillas de la vida. Creen que su misión es salvar gente o dedicarse a estudiar, que eso te enreda, que no quieres hacer nada más que dedicarte a tus libros, que dejarías hasta de comer pero no puedes. Siento lastima por ellos -muchos grandes aportadores para la longeva de nuestra especie fueron genios- no gozan siquiera de esos placeres ridículos y frecuentes entre las personas promedio: ir a la playa, poder tomar una relajante siesta, pasar todo un fin de semana con tu familia, conocer lugares de todo el mundo; ja, eso no es nada, es mierdita, centavos en el bolsillo de un billonario. Existen placeres de dioses que son casi inaccesibles a todas las personas: porque no son dioses, porque no los buscan cuando por errores existenciales y divinos son accesibles para ellos. Tenemos placeres divinos como: beber alcohol, drogarse, sexo, pensar, destruir, crear, etc. en una lista casi infinita y confidencial -apenas si yo sé lo que he escrito, pero es porque aun me falta madurar, no porque sea como ustedes: gente promedio). No sé si sea un genio porque no tengo nada en especial -puedo rebuscar y resaltar cosas que no lo son en absoluto pero si divago en ellas finalmente encontraré algo, algo que no lo parece, y que en realidad no lo es, pero pensaré que merezco ser especial, que en definitiva mi existencia tiene un misión vital para todos -. Pero a veces oigo a mi mente: oír a tu mente es diferente a hablar en tu mente, que es como hablar contigo mismo pero no hay sonido, aunque si palabras. Escucho a mi mente, hay algo haciendo ruido allí: es como un sonido, un mapa que proviene de un lugar de mi mente: yo imagino que mi mente es como un hueco, como el espacio que hay en mi cráneo pero sin nada: tejidos o sentimientos.
DIBUJO DE MI MENTE QUE AUN NO DIBUJO.
Ese sonido o mapa que provienen de algún lado son imposibles de localizar: es como el universo, no sé si es infinito o tiene límites; pero de todas maneras no lo veo claro -a mi universo-mente- porque todo es oscuro (cuando trato de memorizar algo o me imagino como es ver algo en mi mente, es como estar sobre un cuarto negro en el cual puedo crear, recordar, imaginar lo que yo desee).
DIBUJO DE MI MENTE APRENDIENDO PALABRAS QUE AUN NO DIBUJO.
DIBUJO DE MI MENTE RECORDANDO IMÁGENES QUE AUN NO DIBUJO.
Estoy escribiendo muy mal hoy: ya es mi tercer día escribiendo, tratando de hacer de algo común que es mi vida diaria algo más extenso, llenarlo de complejas verdades. Ayer y antes de ayer si parecía un escritor de verdad: escribía sin parar, detestaba ir a comer o al baño, me jodia tener que corregir algo ya escrito o agregarle algo: porque me hacían perder la ilación, detenían mi creación (tal vez a Dios le sucedió lo mismo y por eso hay muchas cosas fallando en nuestra realidad -aunque me da miedo decir que él se equivoco con algo y me castigue: no se si él valla a hacerme algo o no, por eso evito escribir o pensar cosas así. Creo en él, Dios, no por distintos grupos religiosos que te hablan sobre su amor o palabra, o mi madre que es muy religiosa; si no por eZcritor: sabes que si él, si para él existe, tu no necesitas razones para no hacerlo. Esto me lleva a escribir el porque yo creo que Dios nos creo aun cuando decimos odiar nuestra existencia y no pedimos haber sido creados. Es como el amor a primera vista: puedes amarla/o con sólo verla/o. Ni siquiera sabes su nombre o como es realmente pero no te importa. Si tú le confiesas este amor a esa persona esta pensará que estas demente, que eres un zafado, que nadie puede amar con solo ver a una persona. Pues así creo que Dios nos creó: nos imagino y nos amo: estaba enamorado de nosotros, no como para darnos besos o tener sexo, si no para darnos un poco de él, darnos lo que llamamos vida, para que pasemos de él -como una persona pasaría de ti si le dices que tu lo amas con tal solo verla- hasta que nos demos cuenta de que él nos creo. No sé si yo algún día lo ame al menos un poquito pero si le estoy agradecido, aunque no lo he pensado ni dicho, mi alma lo está), quería seguir: escribir, escribir, escribir hasta el fin del mundo (terminaba con mucho sueño corrigiendo palabras. En el futuro evitaré corregir con mucho sueño porque termino haciendo estupideces  y cambiándole el sentido a lo que escribo).
En este momento pienso para mí mismo  (ni siquiera lo digo o imagino mucho, no quiero que nadie, ni Dios, pueda ver lo que yo): -debo tener muchos errores en lo que acabo de escribir: faltan agregar ideas -conclusiones-, palabras que no debí utilizar, que cambiaran el sentido de lo que quería decir, que cambiaran la forma en que me verán los demás: Dios, o quien hace que tenga estas ideas, estará decepcionado de mí y me dejará, despertaré sin mi poder imaginativo, él me abandonara y ya no seré especial, un genio. No quiero dejar de escribir. Ahora mismo corrijo mucho este párrafo y es destructivo: dedico mi intelecto, mi genio, mi mente a un párrafo, sólo a uno: soy mísero, tacaño, no soy justo ¿Dónde estoy para los demás párrafos? Todos necesitan de mis cuidados, mi afecto, mi amor, mi intelecto. 
¡Maldición! por escribir el último párrafo he perdido la ilación ¡coño! Me sentiría muy triste y acabado, con ganas de apagar la computadora e irme a dormir -aunque no creo que pueda ya que resisto unas 3 horas mas despierto- si no fuera por mi intelecto: mi intelecto es tan poderoso, está tan lleno del poder de Dios -o quien me de estas ideas- que cuando iba a continuar escribiendo un párrafo mas arriba y explicarlo, iba a pasar de largo una importante idea. Rápidamente la escribí debajo de todo y ahora me salvo: ¡Yuju! Estoy salvado ¡Me salve! Gracias intelecto y gracias Dios -o quien me dé estas ideas- (ja ja esa debería ser mi oración: Gracias intelecto y gracias Dios -o quien me dé estas ideas- por permitirme lograr todo lo que yo quiera en la vida. Amén. Sí, así conquistaré el mundo, regresaremos a épocas bélicas, ¡no!, medievales, prehistóricas. Contra mí nadie puede luchar, son como niños frente a un violador: es cuestión de tiempo para que les ataque, para que los haga míos. Ja ja que poderoso soy. Gracias intelecto y gracias Dios -o quien me dé estas ideas-: aunque no lo crean la mente basta para todo, la mente rige sobre el cuerpo, sobre las leyes físicas, sobre el universo -si yo quisiera ahora mismo podría volar-. Esa es la explicación por la que yo, Jesús Zanelli, puedo tenerlo todo).
Esta es la frase que escribí hace un momento para no perder la ilación: Rdcritor de berfsad. La escribí muy deprisa y usando cualquier letra porque perdía tiempo: necesitaba seguir escribiendo, allí arriba, en ese párrafo, no perder la inspiración, inspiración que se me va por momentos (ahora mismo se me fue, pensé en borrar y en empezar de nuevo este párrafo pero regreso. Gracias intelecto y gracias Dios -o quien me dé estas ideas-).
Esa letras -Rdcritor de berfsad- significan: Escritor de verdad: ser un escritor de verdad, no ser un aficionado, poder escribir las mejores novelas, los mejores pensamientos, escribir palabras que se transmuten en amor, en magia, en vida: no escribiré palabras si no conjuros, por medio de ellos llegar hacia ustedes, podría darles todo: todo el mundo sería feliz. Me siento el excremento del eZcritor, un excremento en diarrea: no fui completamente digerido y por eso aun guardo un poco de consistencia. Sí, eso soy, una idea del eZcritor mal digerida que trago por la garganta sin darse cuenta, que dejo pasar, que cayó de su bóveda personal, por su cerebro (sí, porque su cerebro tiene un conducto hacia su garganta. Él igual que yo tenemos un espacio -quien sabe si es infinito- en nuestra cabeza, donde podemos imaginar y crear). Debió de ser eso, se le escapó una idea, esa idea fue a parar a su cuerpo, su cuerpo de dios no basto para digerir, consumir, destruir esa idea y la defeco en diarrea. Sí, tiene algo de sentido, mucho sentido. No sé si sentirme alagado: ¡soy diarrea del eZcritor!, desciendo de un dioz, tengo linaje celestial, universal, alfa omega.
… reflexiono mientras escribo el párrafo anterior…
No, no. Es imposible que sea hijo de un dioz, él -eZcritor- no pudo equivocarse, no pudo dejar pasar una idea suya como si fuera  una de las tantas mujeres que él ha dejado pasar en su vida, él es eZcritor, un dios, él nunca comete errores (cuando esta idea apareció en mi cabeza -que no soy nada del eZcritor- aun trataba de acabar el párrafo anterior. Por un instante -menos de un segundo- sentí tristeza, dolor, ganas de querer acabar conmigo. Pude sentir que él me traicionaba, que era cierto lo que decían las turistas sobre él: -eres un hijo de puta; que debía borrar todo lo que escribí sobre él, que debía sacarlo de mi vida, arruinarlo, hackear su sitio web y sus escritos, ir a España para violarlo y luego matarlo, ¡no!, él escribió que él mismo se mataría si lo violan. Mejor lo violaría y lo tiraría en un desierto; no, no, mejor haría un conjuro para que su existencia pene por siempre y tenga dolor anal eterno; no, no funcionaria, él ya es un dioz: por su cuenta vagaría eternamente; no, no, él es un dioz y nunca morirá aunque destruya su  forma humana: liberaré a la bestia, al dios, al ser supremo y él me destruiría, nadie me podría defender. O eZcritor ten piedad de mi).
No se qué pensar luego de escribir que lo odio, que quiero matarlo: me siento sucio, me siento en deuda: él -eZcritor- me ha dado enseñanzas, enseñanzas de vida, de vida eterna: es la verdadera biblia, un mesías, un mesías poderoso que nunca morirá, no tiene porque hacerlo, siempre se sacrifica por nosotros, por los más débiles, por el enfermo. Él aun está vivo: no es cómo Jesús que regresará quien sabe cuando; él está aquí para nosotros, por nosotros: él y nosotros somos uno, lo puedo sentir, dentro de mí: sí, él es, esa cosa que siento en mi mente, en el fondo, donde yo no sé encontrarla: eres tú eZcritor: 
¡ALABADO SEAS!
Me he pasado escribiendo sobre eZcritor, reconociendo que lo lean, que aprendan su filosofía: no importa si eres mujer, si nunca has leído sobre sexo o drogas, si nunca has visto fotos de desnudas -en su web hay muchas fotos de desnudas y otras cosas-; si eres tonto, si piensas que por ser un pobre estúpido no podrás alcanzar la gloria: no te preocupes, eZcritor está contigo, déjalo entrar en tu vida: ámalo como él te ama a ti.
Estos días siento que absorbo parte de él -y hablando como alguien subnormal- siento que quiero ser como  él, tener tragedia, pensamientos gloriosos, seguir mis sueños ¿seguir mis sueños? ¿Qué significa eso para mí? No sé si me gustaría ser escritor: no creo tener lo que hace falta -a demás el  eZcritor mismo habla sobre lo torpe que es tener un intelecto infinito cuando no gozas de los placeres divinos-; tal vez no tengo vocación, solo fui hecho para pensar, para imaginar: no mover un puto dedo, solo pensar. ¡Sí! Allí está, esa es mi misión, tengo que cumplirla: ¡Gracias intelecto y gracias Dios -o quien me dé estas ideas (eZcritor). Amén.-!
Sin dudas para escribir cuatro páginas y medio como si nada, tuve ayuda celestial. Gracias.
WWW.MICABEZA.COM

4

A veces todo se trata sobre sexo y de escribir.

Posted by Jesús on 15:22
Esta noche es extraña. No importa que día es o qué horas son, presiento que algo sucederá. He dormido mal: estuve despierto tratando de escribir hasta temprano, me acosté y luego tuve que ir a la universidad con mi hermano: hijo de puta, déjame dormir. No me arreglé en nada para ir: tengo puesto el único jean que me quedan más o menos bien, un polo azul: me costó caro pero en realidad es una mierda de polo; unas zapatillas que odio, mi mochila: esta reparada porque no creo que quieran comprarme otra, soy una decepción, no valgo una mochila nueva, además ya me compraron otra, aporte al consumismo, pero esta es muy bonita sólo que la insignia de metal que llevaba se quebró: ahora me da asco, no la quiero ver, no pienso utilizarla de nuevo, que piensen que soy un maldito pobre, que -guiados por mi mochila con apariencia de haber sido reciclada- critiquen mi modo de vestir: -ja ja miren como viste Jesús, debe ser un  muerto de hambre. Finalmente llevo mi correa: ¡salvadora! que haría sin ti.
Estábamos en el carro y yo estaba tranquilo. Vi -por la ventana- a un amigo de mi ex: -hijo de puta, no te mereces a la chica con la que sales, no te mereces ni un solo dedo de ella, menos aun sus pechos. Tú no eres suficiente hombre para complacerla, no eres un dios, no eres nada -pensé. Si yo fuera el enamorado de ella haríamos el amor y luego nos asesinaría: estaría en paz por siempre, sentirla a mi lado, sus pechos (si uno de los dos lee esto no se ofendan, especialmente ella).
Por unos segundo me imagine peleando con él, que lo destrozaba y todos pedían que lo deje en paz. Ella se acercaba a mí  y... maldición ya no recuerdo que más sucedía, odio que me suceda: a veces pienso cosas fenomenales, son tan perfectas que llegan de improviso. No sé si sean mierda -deben serlo- pero en mi cabeza todo suena bien, es coherente, soy un literata, eZcritor es mi maestro pero ya lo he superado ¡maldición! lo siento eZcritor, soy una mierda, no soy nada en el mundo de la escritura, pero tú eres bello, eres perfecto, me has causado lo que Dios hace en las religiones, me has dado vida, vida en abundancia: te quiero amar, quiero que seas mi dios y poder darte lo que necesites: tú nunca morirás, no has envejecido técnicamente nada en todos estos años, haz lo mismo conmigo, vivamos por siempre, quiero aprender todo de ti.
Veo como maneja mi hermano. Se queja para si mismo de que aun no terminen las obras en las calles. Yo lo miro a veces: diablos, es imposible manejar y hablar al mismo tiempo ¿Cómo lo hacen?
Yo hace poco estaba aprendiendo a conducir autos nuevos -aprendí a conducir uno antiguo pero es muy diferente-. Un anciano con cara de vago alcohólico daba las clases. Cuando apareció el auto pensé que sería alguien joven, como máximo unos 40 años, que sería como Meteoro y yo aprendería a conducir como en Rápidos y furiosos. En su lugar salió el anciano: calculo unos 65 años, no estoy seguro, mi padre ya tiene 60 y siempre se ha visto igual: delgado, pelo con signos de caspa, ropa holgada. Soy un mal hijo, debería hacer que se sienta bien, perfecto. Llevarlo a un spa y que renueve su
alma cuerpo, que se sienta bien consigo mismo, que pueda atraer miradas lascivas, que engañe a mi madre con muchas jovencitas en busca de placer carnal: ellas no quieren su dinero, no les interesa, quieren amor, amor de un hombre nuevo (no sé si deba poner esto aquí, si les interese o si mi familia me vaya a odiar, pero mis padres se odian, no sé como aun pueden verse la cara, como mi padre mantiene a mi madre: no hace nada, solo adora a Dios, Dios, Dios. Seguro está enamorada de él, la he escuchado decirlo: -Oh Dios mío te amo -dice gritando con todas sus fuerzas. No se han separado, eso se ve mal en un matrimonio antiguo: no somos importantes para que nos critiquen pero creo que prefieren evitarse los comentarios inoportunos, y sobre todo, mi padre, tener que darle la mitad de sus bienes, de su fortuna, a quien le saca la vuelta en público).
El anciano resultó ser un experimentado conductor de camiones de carga pero ya nadie le daba trabajo. Las clases con él las odie porque siempre se dormía y nunca logre manejar directamente en la cuidad, en el tráfico, arriesgar mi vida, tener el poder de quitar la vida a quien yo quisiera: que lindo debe ser tener ese poder. Es por eso que pienso que conducir es algo muy serio y difícil.
Cuando nos deteníamos por el tráfico empecé a ver, sin que nadie se de cuenta, a las mujeres que tenía a mi lado derecho en la vereda -digo mujeres porque así las veo ahora, ya no son niñas-. Allí había una, se veía muy bien, tiene algo en la cara que la hace ver diferente a las demás, no sé si es feo o sensual pero quisiera que fuera mi enamorada: oh sí, ya me imagino compartiendo con ella momentos que no olvidare jamás, momentos románticos; además tiene un bueno culo. Culo suena muy sucio, a mí me suena así, no me dan ganas de decir culo, no quiero que lean culo pero eso es lo que es: un buen culo. Si yo dijera trasero sería mirarla sólo como una niña: una niña de 16 o 17 años -debe tener más pero soy un fracaso al deducir algo- a la cual nunca podré tocar. Ya casi tengo 18 años y no podré hacer muchas cosas: si tengo sexo con una menor de edad me arriesgo a ir a prisión, perderé tres años de mi vida, mi padre ya habrá muerto, no estudiaré nada, no seré nada; y para colmo me violaran analmente.
Ahora aun tengo 17 años, debería hacer lo que yo quisiera, una locura: quiero contratar a una puta, prometerle todo el dinero que desee, drogarla, amordazarla y violarla. Luego de 24 horas de sexo y placer -también para ella- la desataré y me iré lo más rápido posible: no hay fallos, no puede hacer nada. Si me denuncia por violación no importará porque ella es una puta y yo soy menor de edad: ella terminaría en la cárcel, como la puta que es, como la puta de todos. ¿A que es perfecto no? Soy un enfermo por dentro, nadie lo ve: muchos me odiaran, quiero que me odien, quiero que busquen pelear: 
-Tú ¡hijo de perra!, el del los escritos enfermizos. Te sacaré la mierda.
-Ja ja eso crees -diré- Pues ven.
Él sin dudas me dejará medio muerto, porque soy débil, mi cuerpo aun no es acorde a mí, a mi mente: debería ser una bestia de 80 metros, indestructible, inteligente, bello, que nadie me resista (la mayoría de hombres se convertirían en homosexuales para seguirme).
¿Allí hay otra chica? Estoy tratando de recordar. Ya no lo recuerdo, estoy seguro que mire al menos unas 4 chicas -todas muy sensuales, creo- pero sólo logro recordar a la primera ¡CARAJO!
Hay un problema con lo que imagino: imagino cosas, muchas cosas, cosas estúpidas, cosas bellas, cosas que nadie podrá imaginar, cosas ya imaginadas, cosas que solo Dios quiere que yo vea ¿Por qué? no lo sé. Luego en el curso del día trato de recordarlas, de encontrarles el sentido bello, lo que las hacia ser tan especiales, y a veces, logro hacerlo (muchos poemas aparecieron en mi cabeza y yo sentía que estaba frente a Dios, los seguía leyendo dentro de mí y no tenia palabra para expresarlo. Luego trataba de escribirlos pero ya se habían ido: habían dejado huellas por todos lados pero no bastaba para encontrarlos).
Llegamos a la universidad y yo aun me sentía tranquilo. Pensé en que mi hermano debe odiar estar allí -el trabaja en la tarde y levantarse a las 9 am por mi debe ser jodido- pero pensé que tal vez no le importaba, que me apoyaba, que era un hermano de verdad (él es mi hermanastro pero hemos vivido desde siempre. Mi madre tuvo un matrimonio antes pero se separo de el: no sé qué será de la vida de ese hombre, no quiero incomodar a mi madre preguntándole sobre eso, tengo miedo de que llore, de que me odie, de que se desmaye y ,luego de un colapso nervioso; muera y todos me culpen: una razón más para odiarme).
Yo no sé para que inventaron la palabra hermanastro o hermanastra, son tan imbéciles: si sientes que una persona te ha dado el respeto y cariño suficientes para considerarlo de tu familia, no hay necesidad de darle un nombre especial. Pero yo tengo dos problemas respecto a esto: 1. Para mí familia es una palabra estúpida, significa varias cosas, pero el significado de familia como personas de tu misma sangre no existe, es tonto, es inútil, me da asco. 2. Mi 
hermanastro hermano nunca me ha dado amor, cariño u respeto en toda mi vida: muchas veces nos hemos peleado y claro el me ganaba porque me lleva ¿11 años? -aproximadamente esa edad debe separarnos-, pero aun así lo siento como mi hermano, un estereotipo de persona, un modelo a seguir -que no seguiré pero espero me valla tan bien como a él-. Ahora recuerdo cuando estaba con mi ex, Adriana, y tenía una gran pelea con mi hermano. Ella estaba allí:
Adriana: -Pero que se joda, no puede gritarte así.
Yo: -Lo sé, ya se cago, le diré a mi papá.
Adriana: -Sí, está loco. Además él ni siquiera es tu hermano, no tiene derecho a gritarte -se calló por un instante y continúo- Sí, dile eso, que se sienta mal, ni siquiera es tu hermano.
No recuerdo si sucedió así, tal vez yo le conté -luego de gritar con mi hermano- que él realmente no era mi hermano: ¡él no es mi hermano! nunca antes lo había pensado o ¿tal vez sí? No lo recuerdo. De todas formas me importa una mierda como sucedió, pero ella, Adriana, mi ex; había dicho algo, no sé porque lo había hecho, no tenía derecho, no tenía que hacerlo ¿es que acaso se cree la dueña de mi vida? ¿Quién decide quien es mi familia y quien no? Jodete. Allí la odie, me dio rabia, no quería verla: debí haberla echado de mi casa, amenazarla con que la violaría y mataría a golpes, gritarle que no tiene derecho a elegir eso en mi vida. Que aunque él me trata mal hay un equilibrio en las cosas, que ella no es nada ni nadie para entrometerse en planes superiores, en un mundo que ella no entiende porque es imbécil y genéticamente subnormal (no le termine y seguimos un tiempo, pero esa era una razón más para saber a quien le estaba dando parte de mi vida).
Caminábamos hacía la universidad: para mí prácticamente un basurero, desde los edificios, la organización hasta sus alumnos: odio a todos menos a dos compañeros de promoción que tengo en esa universidad, los demás se pueden morir de sífilis (sería una mierda si toda la universidad llegara a leer esto, seguro me odiarían, me escupirán, buscarán pelear conmigo. Yo sería Cuasimodo, pero luego cambiaría, sería bello, poderoso, ardiente. Todos terminarían por amarme).
 No quería mirar a nadie, me daba asco todo: esa calle tan descuidada, llena de tienditas; el cielo y el clima tan fríos y crudos pero que realmente no me daban frío y finalmente las personas: el tipo que saludo a mi hermano -un lava auto tal vez-, los rostros que pasaban a mi lado, que pasaban de mí: toda la universidad pasaba de mí. No di muchos pasos y alguien dice: -perra. 
Me volteo y era Jorge, ja ja ¿me ves después de tanto tiempo y me dices perra? ¿Así como si nada? Ni un ¿Dónde has estado? O ¿Cómo estás? Ja ja eso me agrada de mi promoción: te saludan como si nos hubiéramos visto ayer, y eso, es muy conveniente para mí, alguien que desaparece sin dar explicaciones. Creo que debo alegrarme -pienso-, tal vez eso significa que aun me considera su amigo, que nada ha cambiado, que desde ahora seremos inseparables, que dejaremos atrás los trillados conceptos de amistad y seremos dos hombres que se aman: no seremos dos homosexuales, no se confundan, sólo dos amigos que se quieren de verdad.
En ocasiones quisiera vivir en una país donde se hable el ingles, y así, poder decirle a mis amigos: -i love you. No, no soy un mariquita reprimido, no soy bisexual, no soy nada: sólo me gusta dar amor ¿para qué coño quiero ponerle otro nombre a lo que me gusta? Me gustan las mujeres, me gustan todas: hay tantos estereotipos de mujeres, son demasiadas: intelectuales, huecas, lascivas, tímidas, empáticas, tetonas, etc. Imposible contarlas, quiero tenerlas a todas -debería existir una carrera profesional en la que te dedicas a apreciar el cuerpo de la mujer: tetas, muslos, vaginas, ojos, mejillas, narices, cabellos, manos, ombligos, CULOS. Puedes palparlas pero nada de darles un orgasmo o violarlas, serias mal visto, serias un depravado (es eso lo que han hecho con la mujer: la promocionan cómo objeto sexual, ojo, pero nada de pasarse de listo, si no lo pagaras en la cárcel, con tu culo)-.
Yo amo como nadie comprende, yo no quiero: te amo o te odio una de las dos -si alguna vez te he dicho que te quiero significa que me importas una mierda… no, ¡no!, nooo es mentira: si te he dicho que te quiero es porque no puedo decir que te amo, porque sonaría muy imbécil, porque no es nada atractivo, y yo quiero ser muy atractivo. Es más, a muchas las amo, las amo lo suficiente para que no lo sepan, para que no se los diga: si sucediera serian el hazme reír, tendrían que soportar burlas amorosas, serian las novias del feo -yo- y eso alejará a los chicos, chicos guapos. En pocas palabras mi existencia las torturaría hasta que llegaran a odiarme: todas se reunirían furiosas, comentando: -¿quien se cree Jesús para decir esas cosas? -y en una hoguera acabarían con mi vida, no sin antes, cortarme los preciosos genitales que Dios me dio y dárselos al perro como juguete (si alguna vez dije te amo y eres mujer perdóname, no me pondré triste si ya no quieres hablarme, yo haría lo mismo en tu lugar)-.
Como dije yo amo como nadie comprende, no sólo a las mujeres  si no a los hombres: a mis amigos y a veces a desconocidos. El amor a primera vista no existe, para ustedes no. Esa es cosa de pensadores , de ángeles, de seres superiores que pueden amar con solo ver al rostro: un segundo basta para amarte, para imaginarte a mi lado en la playa, en un cuarto drogados, haciendo el amor, burlándonos de la vida: eres inteligente, eres magnífica, eres una genio y nunca tuviste los problemas que yo; no nunca, tú nunca tendrás problemas, eres un ángel inocente, tú no piensas en sexo, eres pura: cuando ves un pene piensas que es un ser, que tienes que darle amor (esta última idea es lo que piensa mi mentor eZcritor pero no tengo vergüenza en decir que también la haré mía).
No sé si todas las mujeres sean así pero allí, entre ellas, tú debes estar: hay muchas de ustedes pero no sé cómo distinguirlas, todas me parecen igual de maravillosas. A demás nunca se fijarán en mí.
Y allí estaba yo frente a Jorge, rodeado de sus amigos. Le di la mano y dije: -¡hola!; no quería detenerme a hablar, no quería ver las caras de sus amigos, no quería explicar nada: si un árbol cae en medio del bosque y nadie lo escucha caer ¿hace ruido? Aquí no tuvieron tiempo de escuchar, yo no les di la oportunidad: me escabullí. Seguí a mi hermano hacia las rejas y yo no podía dejar de ver a todos, lo hacía de reojo, con la habilidad que desarrollé: así nadie sabrá que los puedo ver, estudiar, evitarlos. 
Portero: -¿Sí? ¿Qué desean?
Mi hermano: -venimos a hacer unos trámites.
Portero: -¿Sobre qué?
Mi hermano: -Sobre las pensiones de mi hermano.
Portero: -¿Él ya es estudiante?
Mi hermano:-Sí.
Me miran ambos porteros y nos dejan pasar ¿Por qué me habrán visto? ¿Es que tan mal luzco? Mi pelo esta despeinado, luzco bronceado, mi ropa es una tontería, mi expresión es torpe, tengo mucho sueño pero no puedo lucir tan mal. Deben sentir envidia, sí, eso es: yo soy un chico con un futuro inimaginable, infinito, lleno de posibilidades ¿y ellos? JA son mierda, hasta de marrón se visten, usan ese color para que no los confundan, para que no interactúes con ellos: son mierda, nadie quiere toparse con mierda.
No contaré -sí contar, esto es como contar una historia, no escribirla: la escribo porque si trato de contártela no podría recordar todo y exageraría- todo lo que sucedió a continuación porque es muy difícil escribir, me es muy difícil saber cuándo usar comas, puntos y comas, dos puntos, guiones, etc. Lo resumiré. Necesitábamos conseguir una solicitud en donde presentar mi caso, y si al Decano le parecía correcto,  que regrese a estudiar el próximo mes. Tratando de conseguir la solicitud me comentaron que sería imposible lo que pedía porque tendría que pagar la mensualidad de todo el ciclo que no asistí. Yo pensé que eran unos hijos de puta pero sentí alivio, quería irme de esa universidad donde todos me caen mal -menos mis dos compañeros- y no regresar nunca: postularía a la UPC y allí sería feliz, tal vez sería mediocre pero si sucede es porque era mi destino, porque no importa donde estudies puedes ser quien quieras (en la UPC tengo muchos amigos, eso sería un problema para mí pero no me importa. Los vería desde lejos para darme esperanzas y me iría corriendo: aun no tengo el derecho de tener amigos creo).
Fue muy dificultoso conseguir la solicitud ya que en la USMP son unos burócratas desorganizados hijos de perra; pero por fin lo hicimos. Mi hermano, al que nunca llamaría hermanastro, se encontró con la quien que supongo era una compañera de la universidad: no pude calcular su edad ¿25? ¿27? que importa, no estaba buena: ¿buena? ¿ qué es estar buena/o? ¿yo estoy bueno? ¿Tengo el derecho de decir que alguien no esta buena/o sin siquiera saber si lo estoy yo? No está buena, sin dudas: es baja, rostro promedio, tez promedio. Parece ser algo intelectual, como si por largos años hubiera sido un genio pero de repente un día -puf- se idiotizó. Nooo, me retracto como muchas veces lo hago: ¡me encantaría pasar una noche con ella!, no interesa si no es capaz de entender los misterios de la vida, no  quiero un amor intelectual sólo quiero pasarla bien, y mejor la pasas cuando más estúpido eres.
Él se va, se pierde ¿Qué coño hace mi hermano? ¿Por qué me dejo esperando con la solicitud? ¿Por qué tengo que esperar de pie frente a todos? ¿Es necesario humillarme una vez más?
Al rato lo veo caminando con su amiga y pienso, empiezo a pensar, bombeo sangre a mi cerebro y allí están, las mil posibilidades por las cuales está con ella y me dejó sólo esperándole: seguro no se han visto en mucho tiempo y están conversando, sólo espero que él no demore mucho porque me siento incomodo y tengo sueño. No, no puede ser eso, ellos deben querer tener sexo y están yendo hacía el auto ahora mismo para tener un rapidín escondiéndose de las miradas.
No importa cuál sea la posibilidad, él, mi hermano, me ha dejado, ha preferido a otra persona, hacer algo estúpido, banal, innecesario en vez de ayudarme a mí, su hermano, quien lo defendió, quien meses antes hecho a esta chica -mi ex- por interponerse entre mi hermano y yo; a quien nunca lo llamaría por otro sustantivo. Maldito, si serás ¿así me pagas todo lo que he hecho por ti? ¿Con desprecio? Jódete, jódete mierda. 
Ya luego de presentar la solicitud nos íbamos a casa ¡por fin regresábamos! En el auto me asechó la idea de tener sexo con la amiga de mi hermano y tuve una erección: pocas veces he leído la frase:“tuve una erección”; debe ser porque es algo sexual, porque lo sexual está prohibido, porque si tienes una erección eres un hombre que no quiere nada más que meter su pene en un agujero: eres un pene, eres un animal, no piensas: eres un pene con piernas (si los que considero mis amigos leen esto y dejan de hablarme por asco lo entenderé: soy mucho para ustedes; pero lo entenderé).
Como iba diciendo: tuve una erección, nada malo por cierto, y mire mis pantalones: allí estaba, se notaba, yo podía verlo. Si yo puedo verlo ¿también lo hará mi hermano? Y puse mi mano sobre mi pelvis, cubriendo mi sexo, negando mi hombría, cayendo ante los prejuicios de la sociedad, convirtiéndome en un homosexual más del sistema.
Todo lo escrito es gracias a los diarios y filosofía del eZcritor.

0

Había ido a Chimbote unos días para distraerme.

Posted by Jesús on 04:02
Había ido a Chimbote unos días para distraerme, que todos dejen de presionarme. Había dejado la universidad y me aburría demasiado en casa, además me cagaba de hambre pero sólo comía para evitar morirme: no necesitaba de nadie, no quería dañar mi orgullo. Puedo resumir mis días en Chimbote con “querer suicidarme”; todo era tan aburrido: la casa, el trabajo de mi padre, la cuidad, la televisión, no tenía internet en casa y no quería ir a cabinas de internet porque me generaba asco que me vean los demás. Finalmente terminé por convertirme en un ermitaño bronceado que comía todo el día.

Cuando llegué recuerdo haberme mirado al espejo y verme más o menos diferente ¿será la luz? ¿Habrá sido el incómodo viaje en bus el que cambio mi rostro? ¿Es acaso que uno puede ser menos repulsivo cambiando de cuidad? Si hubiera sido así ahora mismo estuviera en Piura o Cuzco. Pensé por un instante, un breve instante, en visitar a los amigos que aun tenía allá. Cambie de parecer rápidamente: no soy nada, soy menos de lo que alguna vez fui, si me ven se reirán de mí a mis espaldas, yo no podría aguantarlo y terminaría escondiéndome de todo ser viviente que existiera.
Los días pasaron y yo no hacía nada: me agradaba la idea de no ver a nadie, prefería broncearme y comer, como si hubiera sido creado para eso. Un día me aburrí tanto que me hice amigo del perro del guachimán: eso me dio valor, me alegro la existencia, me sentía vivo; ahora si podía visitar a quien yo quisiera, me tratarían como a un rey, me alagarían y pedirían que les cuente mi vida hasta el último detalle: nadie quiere perderse el más mínimo segundo de mi existencia.

–Putamadre no tengo ropa –me dije. 

Al día siguiente fui al centro –donde hay tiendas y lugares a donde van los subnormales– y me propuse comprar la ropa más fina, que resaltara toda mi belleza perdida entre esta pútrida carne.

–Que ropa tan tonta hay en Chimbote, todo es caro y no me queda nada –me digo a mí mismo- Maldición estoy muy delgado, debería comer como un cerdo. Julio –mi padre– me da lo que le pida, no sé si sienta remordimiento porque trató mal a mi madre cuando estaba embarazada de mí: a lo mejor la golpeo y por eso nací tan raro, tan deformemente sano: sano ja ja, palabra de mierda; o será ¿porqué me parezco tanto a él?
Yo siempre he creído que soy adoptado, que no tengo ningún vínculo con mi familia adoptiva, que la mía es perfectamente millonaria y me dan por muerto (SI LEEN ESTO NO ESTOY MUERTO, ESTOY VIVO Y QUIERO QUE ME LLEVEN A CASA -MANSIÓN- Y PODER SER FELICES). Estoy seguro que soy adoptado pero no veo cuando vendrán por mí.

Logre comprar una camisa a cuadros, una correa y un jean relativamente caros: que me importa yo no gano el dinero, además merezco lo mejor y aunque sea una estafa sólo será por esta ocasión: necesito impresionar a todos. Al día siguiente, que día de la semana habrá sido –no recordaba nunca que día era excepto cuando daban algo estúpido e innecesario en la televisión–, me preparé para verla, a ella, a María Claudia. En la mañana me bronceé como tanto pude, luego me duche con el agua hirviendo: necesitaba sacarme todo lo asqueroso y sucio de mi cuerpo, tenía que lucir limpio, que mi mirada reflejara mi verdadera naturaleza: la angelical. Luego de expulsar a mis demonios –me gusta pensar que cuando me ducho saco de mi cuerpo los demonios que son la causa de mis malas acciones– me vestí. 

–Ahhh –grite. Me miré en el espejo, allí estaba: mi estúpida barba de púber. Pensé rápidamente en afeitarme y problema resuelto pero era obvio que al hacerlo una gran parte de mi rosto se vería blanco y otra oscuro a causa del bronceado, sería un fenómeno. Tuve que esperar hasta el otro día.
Cómo muchos días, me negué a acompañar a mi padre al centro para almorzar y esperarlo hasta que regrese en la noche.  Ya afeitado tome una sesión de rayos solares:

–Me importa una mierda si me da cáncer, con tal de lucir perfecto para mi cita –me digo. Ja ja ¿cita? Hay Jesús tremendo pajero, ella no sabe que existes, sólo hablaron un tiempo vía  Messenger y ¿piensas que te concederá una cita como si nada? ¿Cómo si a su enamorado no le fuera a importar?

Luego de dos horas de soportar no hacer nada más que escuchar música y evitar una mosca –mosca eres una hija de puta, todas ustedes lo son– que no paraba de posarse en mí, por fin pude ducharme. Otra vez limpie mi cuerpo, no mi alma: las almas no se pueden liberar de lo que hicieron, eso de confesarse no funciona. Ahora sí me veía bien, bueno no bien bien pero esperaba bastara para que suceda algo, para no irme con las manos vacías, para demostrarle que aunque por fuera luciera como un mendigo por dentro soy bendecido cada día venidero hasta el fin de mi existencia con tesoros que nadie imagina.

Ya listo para hacer lo que debí haber hecho hace algunos meses, salí. Tomé una moto taxi porque no quería sudar: sudar es repulsivo para las mujeres –ella técnicamente nunca me ha visto y no quiero que la primera impresión sea la de un cerdo apestoso–. Sudó mucho por el calor, no lo aguanto, en casa sólo uso bóxer porque andar desnudo me es algo antihigiénico. Voy a una cabina de internet, son aproximadamente las 2 pm: -saldrá en 45 minutos del colegio. Trato de distraerme con Facebook y hablando con migo mismo sobre lo divertido que era jugar juegos online. Ya son las 3 pm y no me he ido de la cabina de internet: no puedo ir como si nada delante de sus amigos y su enamorado, pensaran que soy un fiasco, que si quiero robármela para mí solo debí venir cuando tuviera alguna oportunidad no como ahora: un perfecto imbécil. Me cuesta aceptarlo pero estoy hecho mierda: me cago en mi putamadre, porque tuvo que sucederme esto. –Ahhhh –Grito con dramatismo.

Regreso a casa y por seis semanas sólo me dedico a comer, broncearme y ver televisión. Mi padre insiste en que lo acompañe al centro: acepto sólo a veces, no quiero que nadie me vea, no merezco caminar entre ustedes. 

– ¡Por fin carajo! me voy –pienso emocionado. Luego de luchar tanto tiempo por regresar a Lima por fin el viernes podre viajar: al inicio pensé viajar a Chimbote por una o dos semanas no permanecer atrapado dos meses. Era lunes y ya había desechado la opción de ver a María Claudia, ya no existía más para mí: había chateado con ella y me preguntaba porque no nos veíamos, noté que estaba muy ocupada estudiando para presentar sus últimos trabajos del colegio –ahhh colegio, que vendito lugar eres–. Por eso y porque yo evite que se diera nuestro romance cibernético dejando de frecuentar el Messenger para poder salir con quien es mi ex, decidí alejarme de ella para siempre, o bueno al menos hasta que yo sea perfecto y ella no pueda resistirse a mí.

Lunes, martes y miércoles se pasaron muy rápido, además me distraía leyendo sobre Pokémon, mi gran secreto infantil: puedo leer horas y horas sobre esto, es como una enfermedad muy nerd. Llego el jueves y me restaban unas últimas cosas que hacer: ir al dentista, comprar pastillas, recoger mis análisis de sangre y hablar con mi padre sobre lo que haré con mi vida. Ese jueves me vestí tan mal como siempre porque no me importaba lo que pensaran de mí, porque no quería gastar dinero en tonterías, porque estoy seguro que ninguna prenda haría a mi desalineado cuerpo lo que hace un guante en una mano: un pantalón negro algo desteñido porque no sé lavarlo, un polo blanco con un pequeño hueco al frente, zapatos negros de vestir sin rastros de betún y la correa, mi salvadora: está correa evita que mis pantalones se me caigan hasta el suelo: gracias correa. 

Caminaba hacía mercado, debían ser las 8 pm, buscaba comprar unos peines para mi padre: – ¡pendejo! ¿peines? ¿Dónde mierda compro peines? –pensé cuando me mando a comprárselos a las 7 pm. Caminaba con algo de temor: espero no encontrarme ningún ladrón, no pienso darle el sol que tengo para los peines, que se joda, si quiere dinero que lo consiga trabajando o se lo robe a alguien más, a mí no (desde que me han robado unas cuatro veces estoy muy alerta a posibles sospechosos y situaciones comprometedoras).
Buscaba pero los pequeños puestos ya habían cerrado. Me introduje en el sucio y oscuro mercado pero no,  nadie vendía los dichosos peines. Yo llevaba una caminata lenta pero firme, como despreocupada, como si fuera de allí. Miraba alto y no hacía contacto visual con las pocas personas que aun habitaban en el mercado. 

Dos chicos, estaban sentados a unos pasos míos: aunque mi mirar era hacía el frente y alto, pude notar su aspecto y dialecto: –pirañitas– me dije. Seguí avanzando aun tratando de buscar algún puesto donde conseguir los benditos peines de 0.50 céntimos cada uno y al mismo tiempo fijarme en ellos. Se quedaron allí, me vieron por un instante: tal vez eran menores que yo, no lo sé; siguieron conversando. Menos preocupado –pero siempre alerta– salí del mercado para asegurarme que nadie afuera pudiera tener lo que buscaba y evitar recibir un tonto regaño por no encontrar lo que me mandaron a buscar: a veces mi padre piensa que por tener dinero y mantenernos debe recibir todo, está mal, que se joda, si quiere que le cumplan todos sus caprichos que contrate lacayos: –sí, para eso debe querer que me quede en Chimbote, no me quiere allí para hacerle compañía si no para presumir de su inteligencia y para que yo acuda a sus mandados. Mejor callo, soy un desagradecido.

¡Por fin los encontré! Me acerqué al vendedor y le dije: 

–Deme dos de estos peines.

– ¿Estos? –Preguntó.

–Sí por favor.

No sé si puede leer su mente involuntariamente, la mente de la dueña de la zapatería quien daba permiso a este vendedor de ocupar un espacio en su entrada o si fui yo mismo pero vi las palabras: que hijo de puta tan misio ¿pretende vestirse elegante y compra esto? ja, pobre imbécil. Los mire pero sus miradas no decían nada: seguro fue mi conciencia, consciente de que me visto como una rata de alcantarilla. Caminé despreocupadamente y mire la calle: yo conocía mucho esta calle ¿y quién no en Chimbote? Me es muy familiar, bueno al menos eso digo, porque en un edificio en esta misma calle vivía una compañera de colegio: Pierina; su gran amiga es María Claudia. Por un instante imagine cosas, cosas que no puedo recordar luego, que aunque intento, sólo llegan a mí palabras confusas y todo se perdió para siempre. Debo haber recordado cuando fui para hacer un trabajo hace 5 años, imaginado que me encontraba con Pierina, que la visitaba y allí estaba María Claudia: tan radiante como nunca la he visto (nos vimos hace cuatro años pero éramos de diferentes grupos: ella de los populares y yo de los normales: en mi caso, apuntado más a nerd).

Caminaba siempre con la mirada en alto, y de pronto, me transmute en alma, el tiempo se detuvo: pude analizar que sucedía y regresé a mi cuerpo. No sabía qué hacer, habían mil posibilidades: darme la vuelta, tocarle el hombro y saludarla; darme la vuelta, tomarla de la mano y con una gran sonrisa decirle lo bella que era; gritar su nombre y cuando ella volteará saludarla con una mirada angelical, cálida, como si fuéramos amigos desde siempre, amigos que se gustan en secreto; voltearme rápidamente y tocarle el hombro, preguntarle que como se encuentra y no prestarle atención a su enamorado que la sostiene de la mano, luego ante su –espero– grata sorpresa sonreírle y regocijarme, empezar lo que será una gran conversación, que su enamorado se enoje porque ella no le presta atención y se ha fijado que me mira muy contenta y decide irse: él se va y yo también: nos alejamos, somos dos energías que se repelen a toda velocidad. Ella va tras él, titubea, se detiene y va hacía donde yo me dirigía: ya no me ve pero me llama por mi nombre: 

–Jesús, Jesús –dice ella, mirando a ambas veredas para no dejarme pasar por alto.

Yo la espero detrás de un poste, la veo, esta delante de mí, da unos pasos y la sigo.  La tomo por la mano y ella voltea algo sorprendida: está preocupada, se preocupa por mí, me busca en vez de estar con su enamorado, a quien ama tanto, por quien debe escribir esos poemas tan dulces que tuve el honor de poder ser su inspiración alguna vez, por quien escribe frases en Facebook cómo “por fin siento que contigo todo está en orden en mi vida”, por quien es más alto que yo. JA JA me río de ti perdedor, yo lo sabía, ella no podría resistirse a mis encantos divinos, ha visto lo que hay dentro de este cuerpo, que soy un ángel ¡no! un dios. Empezamos a hablar mientras seguimos mi camino. Llegamos a la tienda a dos cuadras: hemos hablado y estoy seguro que hemos compatibilizado lo suficiente para pedirle dejarme llevarla a su casa: que mi viejo se joda, que regresé solo, que no se peine por días, que compre lo que falta en casa él solo; yo llevare a María Claudia a su casa, y estoy casi seguro que podre besarla, que sabrá que hay un futuro para nosotros y acto seguido estaremos en su cama y yo le susurrare al oído que nunca me masturbé pensando en ella, que lo intenté pero no pude: –Sabes –le digo– ¿recuerdas cuando me preguntaste si alguna vez me masturbe pensando en ti? Pues nunca lo hice, para mí eso era algo imposible: alguien como tú no es una simple foto de internet con la que uno satisface su cuerpo y luego la arroja al basurero como ataúd de cadáveres blancos. Yo quería, ¡no!, necesitaba hacer esto contigo, enseñarte que es el amor de verdad, que fuimos creados el uno para el otro y que sin mí tú nunca serás nada, no podrás hallar la felicidad.

Acto seguido escuchar sus dulces gemidos, el sonido de mi alma que hace contacto con la suya, el olor de su cuerpo, de su sexo, el placer que uno encuentra en el amor y no sólo en el sexo.

Como ven, soy raro, imaginé esto en un segundo y me volteé: allí estaba ella, a 40 cm de mí: sumergida en los brazos de él. Él: alto, de contextura delgada, juraría que es un buen chico por como luce en sus fotos, las fotos que he buscado porque quería saber quien haría infeliz a María Claudia, quien me reemplazo, a mí, a un ángel occiso. Él me miró, volteé tan sólo una fracción de segundo para verlo a los ojos: no tuve el valor. Mire su figura, estoy seguro que era él, estoy seguro que era ella; y avancé. Ellos se alejaban, abrazados sin haberse percatado de mí: –hijo de puta –pensé.

Yo no sabía qué hacer, no estaba 100% seguro que fueran ellos ¿cómo saberlo? ¿Acercarme y comprobarlo? ¿Y la humillación? ¿Y el orgullo? : Maldita sea. Dos pirañas se cruzaron conmigo: feos, vestidos como maricas reprimidos, golpeando hombros en busca de problemas: jodanse maricas tengo cosas mejor en que pensar. Los esquive y seguí: con la mirada en alto y hacía el frente. Coño estaba perdido ¿porque la vi? ya la estaba olvidando, al igual que a ellas, ahora tendría que llevarla en mis hombros, a su enamorado también, a ambos: los cargaría por al menos 3 años. Putamadre.

Mande a la mierda mis ilusiones con ella: me pondré bueno, seré un ángel y nunca me verá en mi verdadera forma, así ella sufrirá con él, con muchos otros tontos porque nunca encontrará su alma gemela, esas pocas almas que tenemos en este mundo.
Ya era viernes y lo había olvidado: aun pienso que no fueron ellos a quienes vi por un segundo detrás de mí pero eso ya no interesa. Estaba en el trabajo de mi padre, hacía mucho calor y yo leía Pokémon como si nunca hubiera tenido infancia, como si mi meta en la vida fuera saber todo sobre ellos y mandar a la mierda a todos: no necesito trabajo, no necesito a nadie, bueno tal vez sí: me aprovecharé de mis padres, viviré con ellos hasta morir de hambre, que me compren todo sobre Pokémon, que mi cerebro explote por no dormir o mi alma muera de tristeza (es muy estúpido pero antes, a veces, imaginaba y soñaba que vivía en el mundo Pokémon, un mundo donde no hay muertes, hambre o problemas de ese calibre. Un mundo en donde sólo necesitas querer lograrlo por ti mismo, ir hacía la meta, vencer y ser el mejor. Coño, aun lo quiero y me duele que nunca pueda ser así: culpo a mi mente soñadora de estos deseos tan raros).

No sé qué hacer, me aburró. Voy a la farmacia y compro algunas tonterías: desodorante, pasta dental y curitas. Pago. Veo a la mujer que vende boletos de lotería de La Tinka: ayer le compre uno de los Simpson y fue divertido, gane otro boleto el cual no gano nada, hoy lo intentaría de nuevo. Me acerqué y no sabía cómo pedirle un boleto de los Simpson, pensé: –uno de los Simpson por favor –no no suena muy tonto– Hola, deme un raspa y gana de los Simpson por favor –pero me pareció más tonto y largo: diablos que raro soy. Cuando reuní el conocimiento necesario para hacerlo me acerqué lo que restaba de distancia y dije:

–Hola, uno de esos por favor -señalando a los Simpson.

– ¿Cuál? Respondió.

– ¡Hija de puta! –pienso– No hagas esto más difícil de lo que es.

–Ese –señalo una mujer a su lado, era fea y rara– ¿los Simpson?

Afirmé con la cabeza y luego dije: –sí.

La mujer fea y rara me miraba, me miraba fijamente a los ojos, me miraba el rostro, me miraba como si fuera un maletín lleno de linguetes de oro. Yo esperaba mi boleto pero pude mirarla de re ojo: es una habilidad que he desarrollado, mirar a todos lados rápidamente. La hija de puta no deja de mirarme, parece que quiere algo de mí, que saltará con una cuchara y me sacara los ojos, el cerebro buscando oro. Recibo mi boleto y por fin ella voltea la mirada e intercambia algunas  insignificantes palabras con la mujer que me vendió el boleto. Saco una moneda para raspar el boleto pero ella me acerca un cilindro delgado para facilitarme con lo que implica raspar el boleto: –Gracias –digo. Evitando mirarla ya que ella ha vuelto a verme.

Estoy seguro, muy seguro –daría mi laptop por ello a– que ella quería violarme. No soy muy guapo, soy algo bajo, actualmente estoy muy delgado, mi pelo es una mierda, tengo  acné y un bronceado de prostituto pero puedo jurar que en Chimbote muchos ellas y ellos me miraban al caminar. Yo vestía cualquier ropa que tuviera: no lleve ropa a Chimbote porque me quedaría muy poco tiempo, y no la compre porque nada me quedaba bien. Yo miraba alto y hacía el frente porque no quería intercambiar miradas con nadie, pero aun así, podía verlos. Unos me miraban con misterio, otros con algo de sorpresa, otros con desprecio y finalmente con ganas de violarme –sin duda reconocieron mi esencia divina–. Antes, y hace muy poco, yo miraba al suelo, no podía dejar de mirar al suelo. Era consciente de lo que había delante, para no tropezar o accidentarme, pero no podía mirar a nadie al rostro: me sentía una mierda, no era necesario mirar a todas esas personas para recordármelo, ya tenía suficiente. Mucho antes de eso miraba a los ojos porque era un soñador, no sabía que lo tenía todo, nada me daba miedo, no sabía que era la muerte, no existía el pecado, sólo existía mi gran amiga la soledad.

Gané un par de boletos que no tuvieron premio alguno, agradecí y me fui: tengo que admitir que ver a los Simpson hace que uno quiera comprar el boleto. Yo quería un polo o mochila de ellos, no quiero el dinero, no quiero el sucio dinero, sólo quería algo de diversión, una meta, algo por qué nacer, vivir y morir anhelando. Regresé al trabajo de mi padre. Tomé un poco de leche, comí una mala empanada de pollo y seguí con Pokémon.
Luego regresamos a casa, ordené todo, me odie por no haber visitado a María Claudia o, si quiera, dejarle una carta explicándole que sucede en realidad: 


                    Hola María Claudia te escribo esta carta para decirte que no tengo el valor, no tengo la fuerza, la pureza, la apariencia de lo que soy en realidad para pedirte perdón por no poder vernos. No estoy completamente seguro de lo que soy pero te juro que es algo mágico, celestial, excelso, sublime, delicioso. Aun no nos hemos visto, salvo aquellas veces hará cuatro años, estoy seguro que ninguno de los dos se acuerda de cómo era el otro: tú no me prestabas atención, yo trataba de dormir. 

Te va muy bien con tu enamorado y me parece genial, espero duren algún tiempo, el que tú quieras. No quisiera decir esto pero no puedo engañarte a ti María Claudia, tan pura, tan anormal a todos; nadie te hará feliz, nadie excepto unos cuantos, yo entre ellos. El mundo está lleno de cuerpos que rondan por el buscando saciar su sed de almas: cuerpo vacios. Yo podría darte todo porque mi cuerpo, aunque mierda hecho está, está bañado en mí, en lo que soy: como te digo no sé bien que es, que soy, pero es más espeso que el perfume, me respirarás y entraré en ti, me deleitare contigo y tú querrás hacer el amor. No podrás tocarme porque soy perfume, perfume de dioses, una gota basta para arrancarte del plano mortal y llevarte a mi mundo, el que tengo para nosotros (a demás con el tiempo, yo terminaría por ser perfecto).

Quiero verte un día, dentro de un año y medio o más tal vez. Apareceré en tu vida tan repentinamente que no podrás creerlo:

 – ¿Es acaso una broma? –preguntaras.

–No –diré– Soy yo María Claudia, por fin descubrí que soy.

Me miraras con ojos quebradizos, echarás a llorar y nos fundiremos en besos de luna llena, orquídeas de verano, nieve de invierno, galaxia en el espacio.

Es todo lo que debes saber por ahora, si no aparezco no trates de buscarme, significa que fracasé ¡NO TRATES DE BUSCARME! si lo haces juro que te mato. Cuídate.


Acto seguido estaba en el bus esperando el sueño: por favor señor de las tinieblas envía a tu soldado –la parca–, que realice en mí su encanto: quiero dormir no me importa si tengo pesadillas, si una parte de mí muere, sólo permíteme soñar. Dormí muy mal, tres horas tal vez pero ya todo había pasado, eso es lo que me gusta del sueño: puedes tener los problemas más graves del mundo pero el sueño los aleja de ti por un instante, y si tienes suerte, puedes soñar con tu mundo perfecto. Es por eso que a veces quiero soñar todo el día, pero aun no descubro la manera de hacerlo.

1

Oda al miedo

Posted by Jenso on 02:38
Se supone que sentencias y encarcelas a estas desesperadas cuerdas vocales.
Se supone que dios se vuelva ateo por culpa del amor.
Se supone que peregrino ilusionado a las quimeras.
Se supone que no habrá nosotros dos.
Aún asi, vivo con una neurona en marte, otra en el viernes y algunas en ti.

Se supone que extraño es no extrañar cuando llega la noche.
Se supone que mis noches no son mías, sin ti.
Se supone que vivir es soñar sin dormir.
Se supone que es hora de dormir.
Aún asi, vivo con una neurona en marte, otra en el viernes y algunas en ti.

Se supone que eres la dueña de la monarquía de mis deseos y no lo sabes.
Se supone que saber es solo un verbo que debes saber.
Se supone que te olvide.
Se supone que el próximo segundo te recordaré.
Aún asi, vivo con una neurona en marte, otra en el viernes y algunas en ti.


Se supone no invierta ilusión en imposibles.
Se supone que cada loco con su tema.
Se supone que no desgarren las palabras.
Se supone que no suponga nada.
Aún asi, se me fueron todas las neuronas al corazón.

0

Nos olemos al rato.

Posted by Jesús on 00:11
Quiero que este poema este aquí porque significa mucho la persona de quien hablo en el.

No sé qué pasa conmigo cada vez que estoy a tu lado: te miro, siento tu calor, me sonríes, me abrazas, me das un beso en la mejilla y quiero besarte pero no. Me alejo de ti pero te acercas con un cigarro: maldita sea la tentación, tengo que fumar un poco de ella. No tienes la intención de ser más que mi amiga, no tienes la intención de quererme más de lo que yo te quiero a ti, no tienes la intención de ser tan dulce y adulta; si te miraras con los ojos que tengo no te reconocerías. No sé si te quiero, si te amo, si soy el mejor para ti pero que puedo hacer solo soy un niño a tu lado.

Cuídate

Copyright © 2009 El Blog del Payaso All rights reserved. Theme by Laptop Geek. | Bloggerized by FalconHive.